“Quillota y Mendoza en el relato de viajeros extranjeros del siglo XIX”. Por Pablo Montero Valenzuela

 

  Ubicada una en el centro oeste a los pies de los Andes y la otra entre la medianía de la cordillera de la costa y el mar. Una era el punto de unión del comercio colonial desde el Río de la Plata a Santiago de Chile y la otra un tipo espacial fronterizo del límite sur del Norte Chico y al norte del Valle Central de Chile. Una fue el epicentro donde se preparó la inigualable hazaña independentista del Cruce de los Andes y la otra cumplía ser un reducto militar del ejército libertador. Ante tales diferencias cabe preguntarse ¿Cuáles son los puntos de unión entre ambos territorios?

 La respuesta hay que buscarla a través de las impresiones, relatos y testimonios de quienes han visitado dichas tierras alguna vez. Me refiero a los viajeros que gracias a sus evocaciones y observaciones son una fuente relevante para interiorizarnos sobre hechos, vivencias o situaciones poco conocidas e incluso ignoradas. De este modo, no sólo podemos obtener información necesaria, sino que también revivir sus experiencias. En este caso colocamos la atención en los viajeros extranjeros que en el siglo XIX visitaron Quillota y que estuvieron en Mendoza.

De los viajeros extranjeros que aparecen en los estudios sobre Mendoza hemos identificado una variedad de observadores de distintas nacionalidades (europeos y norteamericanos), donde algunos de ellos, que eran científicos, otros agentes comerciales, técnicos y también los había militares, coincidían también en Quillota. El comerciante francés Julián Mellet, a los ingleses Charles Darwin, Samuel Haigh, Alexander Caldcleugh y Peter Campbell Scarlett, que como otros viajeros a comienzos del siglo XIX - Peter Schmidmayer, Eduard Poeppig, María Graham,  Gilbert F. Madhison, John Miers, Gabriel Lafond de Lurcy, Paul Treutler, Parley Pratt- habían también conseguido dejar alguna remembranza, un registro, en fin, vivencias acaecidas en Quillota durante primera mitad del siglo XIX.

Los relatos y testimonios de viaje dejan en evidencia la vocación agrícola tanto de Mendoza como de Quillota. Aquello significa que comparten un destino común y similar al que tienen las ciudades chilenas del valle del Aconcagua (San Felipe y Los Andes) con la geografía de la Cordillera de los Andes. Desde sus altas cumbres cubiertas de nieve escurre el vital elemento del agua que provee generosamente el río Aconcagua a la subsistencia de los seres vivos y al cultivo agrícola.

La riqueza del suelo mendocino y quillotano demuestra no sólo  las ventajas para el asentamiento que experimentaron los primeros habitantes de ambas regiones, sino también el desarrollo de dirigir e implementar mejoras a productos, tales como; frutas, granos, hortalizas y cultivos de viñas. De acuerdo con Carolina Sciolla (2010) los procedimientos técnicos aplicados a los productos alimenticios en la historia si bien son recetas y preparaciones, pero además es la manera como se relacionan con el pasado y la cultura. Aquello nos ayuda a comprender el tema agroalimentario y valorizar un patrimonio inmaterial donde ha habido obtención, intercambios y organización en torno a dicha actividad.

Otro de los puntos de aproximación corresponde a la percepción que se tiene sobre su condición urbana. Dos ciudades que tienen la misma raíz colonial, pero siendo una más antigua que la otra. La ciudad de Mendoza fue ordenada a fundarse en 1561 por el gobernador de Chile don García Hurtado de Mendoza a cargo de Pedro del Castillo y tuvo una refundación en 1562 por Juan Jufré de Loyza y Montesa. En cambio, Quillota fue la primera fundación del siglo XVIII efectuada por el gobernador interino José Santiago Concha y Salvatierra en 1717 y al igual que Mendoza tuvo características de refundación en 1745 por el entonces Superintendente de Quillota don Martín José Larraín. Separadas por ciento cincuenta y seis años tienen en común la traza cuadricular donde el elemento urbano clave es la Plaza Mayor, ya sea desde el punto de vista arquitectónico, estético y simbólico. Otro de los elementos a considerar corresponde a las calles trazadas en ángulo recto y a lo orientación que tienen los edificios por las calles principales.

En síntesis, el objeto de combinar los relatos no ha sido otro que conseguir formar un entramado que recoja cada una de las experiencias personales de los viajeros tanto en Quillota como en Mendoza. Demostrar sus similitudes desde las miradas de los viajeros extranjeros, hemos recogido y, por lo tanto, las hacen cercanas.

 

[1] Artículo publicado en el Periódico Binacional  “Las Dos Puntas”. Enero y Febrero de 2017.

Visto 92 veces Modificado por última vez en Miércoles, 22 Febrero 2017 18:35